Ya no hay sangre
corriendo por mi
desde que habrí
un rio de acido
que carcome mis entrañas
como voraces pirañas,
sin dejarme respiro
para ponerle elvido
a todo el sabor amargo
que ya brota de mi boca
tanto es, que me provoca
la perdida temporal
del pensamiento normal.
Tanto daño me hace
que una tumba yace
en mis anhelados sueños,
parece como si leños
se agregaran al fuego
que me quema sin piedad
devilitando mi voluntad
de seguir por el camino
donde ni siquiera atino
a querer mirar adelante,
por miedo a que no aguante
lo que me espera entonces,
pedaso a pedaso destruido
me siento caer vencido
creyendo que lo erigido
tubo un mal simiento
y que un fuertye viento
va derribando poco a poco
la moral y la esperanza
que me lleva a creer loco
sin control ni fuerza
al ver que, tan perversa
a sido la existencia
que no tiene prudencia
para destruir a un ser amado.
corriendo por mi
desde que habrí
un rio de acido
que carcome mis entrañas
como voraces pirañas,
sin dejarme respiro
para ponerle elvido
a todo el sabor amargo
que ya brota de mi boca
tanto es, que me provoca
la perdida temporal
del pensamiento normal.
Tanto daño me hace
que una tumba yace
en mis anhelados sueños,
parece como si leños
se agregaran al fuego
que me quema sin piedad
devilitando mi voluntad
de seguir por el camino
donde ni siquiera atino
a querer mirar adelante,
por miedo a que no aguante
lo que me espera entonces,
pedaso a pedaso destruido
me siento caer vencido
creyendo que lo erigido
tubo un mal simiento
y que un fuertye viento
va derribando poco a poco
la moral y la esperanza
que me lleva a creer loco
sin control ni fuerza
al ver que, tan perversa
a sido la existencia
que no tiene prudencia
para destruir a un ser amado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario